Psicoanálisis/Arte y Política

Por Carolina Sanguinetti

 

Hablar de Historia,  sea ésta del Psicoanálisis o del Arte, es problemático en si mismo. En principio porque no hay Una historia. Se pueden tomar distintos caminos que van a indicar la posición del narrador respecto del hecho que pretende abordar. Aclaramos, decir posición del narrador queda indefectiblemente ligado a la política del mismo.

En el inicio del Seminario clínico 2016. Psicoanálisis: sínthoma de la cultura, Enrique Acuña nos adelantaba un programa cuyos primeros puntos podríamos resumir con la pregunta ¿Qué trajo a Lacan a la Argentina? La herencia Masotta toma allí toda su dimensión. Pero preguntarnos por el ¿Qué? de dicha llegada nos habilita a trazar un itinerario que se detenga en las condiciones de posibilidad para la recepción del psicoanálisis lacaniano en la Argentina, pero también un recorrido  por los nombres propios cuyos actos inscriptos en deseos particulares nos permitan situar momentos de condensación de significaciones, de resignificaciones  y también de anticipaciones.

En este sentido, la historia que nos propone reconstruir Acuña dista de la “épica de los pioneros” , más bien rescata la irrupción de nombres propios que con fuerza constituyente quiebran la diacronía de la historia. Por eso no se trata de establecer una secuencia de nombres, una sumatoria de biografías; sino de seguir sus “decires” (deseos)(*), lo que no está efectivamente pronunciado pero que está en el acto (del habla). Acuña dice: “Nunca con la biografía de Masotta vamos a entender cuál fue el deseo de Masotta… pero dejó un residuo y con ese residuo vamos a ver qué hacemos nosotros”.

El programa es claro en su orientación: Intentar ubicar el contexto cultural y político, las encrucijadas  institucionales  y podríamos decir “la sensibilidad anticipatoria”  de “algunos” como para que Lacan haya “llegado para quedarse”. Camino que nos lleva a la vanguardia artística de los años 60 que surge como fuerza de atracción hacia “lo transformador”. Rastreo que no pierde de vista la articulación entre lo contingente de un encuentro (Lacan – Masotta) y la necesariedad (estado de situación – contexto).

Acuña formula la siguiente pregunta ¿Por qué por primera vez se habla de Lacan en la Argentina en el ambiente de la filosofía, de la critica literaria y del arte?, interrogación que sirve de introducción para la intervención del docente invitado Sebastián Ferrante.

El comentario del libro de Andrea Giunta Vanguardia, Internacionalismo y Política. El arte Argentino en los años 60 es el puntapié para el análisis propuesto.

Ferrante nos refiere que la autora pone en tensión los términos Vanguardia e Internacionalismo según el vector de la Política, es decir las distintas funciones y significados que fueron tomando a lo largo de la década que se propone estudiar bajo la influencia del contexto político circundante. Década del 60 que por su intensidad y consecuencias excede un segmento temporal. El estudio arranca con el derrocamiento de Perón en 1955, tomándolo como condición de posibilidad para el auge del Modernismo y la consecuente idea de internacionalización del arte (difícil relación entre importación e innovación); y llega hasta la muestra “Tucumán arde” de 1968, donde aparece una nueva figura, el artista intelectual, y otro horizonte, ya no el internacionalismo sino la revolución social. Es en este último periodo de la década en donde la vanguardia entreteje arte y política, “los artistas ya no pueden estar al margen de las cuestiones políticas y empiezan a plantear su propia producción como transformadora de la realidad”.Leon Ferrari - La Civ Ocy Cr B

La pregunta que se hace la autora es si el arte de vanguardia implica una respuesta puramente estética o para ser vanguardista el arte se tiene que servir de cuestiones políticas. Las aspiraciones de internacionalización -en el sentido de salir al mundo-  o las aspiraciones “revolucionarias”  – hacer un arte contra el “imperialismo”- van a determinar que la vanguardia tome en el primer caso la forma de una vanguardia estética (experimentación con nuevos materiales, informalismo en la pintura, transformación de lo “importado” en algo local) y en el segundo, irrumpa como una práctica cultural y política local que mantiene el presupuesto vanguardista de ir contra lo instituido.

El Instituto Di Tella y las figuras de Romero Brest (Crítico de arte y Director del Instituto) y Oscar Masotta son puntos insoslayables en el análisis de Giunta. En este sentido, Sebastián Ferrante nos comenta un interesante contrapunto que ella establece entre Romero Brest y Masotta. El primero al provenir del arte intentaba explicar la vanguardia y el arte nuevo a partir de herramientas conceptuales del modernismo, quedando la vanguardia subsumida a la internacionalización. En cambio, Masotta “pudo ver,  pensar y desarrollar una reflexión teórico sobre el arte” estando afuera y dentro del mismo. Es el estudio que emprende acerca de la semiótica de los medios de comunicación masiva, así como su paso por los Happening que lo conducen a pensar cómo se construye la realidad, con “una materia que no es la materia de las obras de arte de antes, sino que la materia es el significante”. Es decir, reflexiona sobre la vanguardia pero también hace. Ejemplo de ello: dictar el  Seminario sobre La Carta robada en un Instituto difusor de arte (Di Tella).

“La materia es el significante”, recorte que hace Acuña de la exposición de Ferrante, y nos dice: “es desde la semiótica de los medios masivos que Masotta se sensibiliza con la teoría lacaniana del significante”.

La clase tuvo la virtud de introducirnos en un clima de época,  la descripción de instalaciones como  La Menesunda, La familia obrera y el racconto de los happenings de Masotta (El Helicóptero) nos dejan con las ganas de más.

Por eso, no está para perderse la clase siguiente – sábado 4 de junio –  en donde Verónica Ortiz tomará el libro de Ana Longoni Vanguardia y Revolución. Arte e izquierdas en la Argentina de los sesenta-setenta; interesante modo de continuar con los pasos de Masotta y las formas en que el Psicoanálisis y el Arte se imbrican con la Política.

 

 

(*) Acuña, Enrique (1999) “El estilo como pecado original –diez decires de Oscar Masotta-“. En Oscar Masotta. El revés de la Trama. Marcelo Izaquirre compilador. Editorial Atuel.

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